El cáncer se ataca con innovación

La reciente designación de los doctores Allison y Honjo como ganadores del premio Nobel de Medicina 2018 es una buena noticia para los pacientes con cáncer del mundo, y aunque parezca lejana, también de Colombia. Su gran hallazgo radica en que no sólo la radioterapia, quimioterapia y cirugía serán los pilares del tratamiento, sino también la inmunoterapia, es decir los tratamientos que fortalecen el sistema inmunológico de los pacientes con cáncer.

Hay un crecimiento importante del cáncer en Colombia, y el sistema de salud, con sus dificultades financieras y administrativas, se está viendo limitado para atender este desafío. 138 mil colombianos tienen diagnosticado cáncer y las entidades del sistema no atienden sus obligaciones de forma efectiva y rápida. De hecho, la Corte Constitucional obligó a Coomeva, y de paso a todas las EPS a ofrecer tratamientos rápidos a quienes sufren de la enfermedad. El tema es que, posiblemente muchos de los tratamientos que se practican hoy contra el cáncer no serán efectivos en los pacientes y de todas formas, el sistema debe incurrir en sus costos. Si los médicos que recetan estos tratamientos tienen información sobre la respuesta inmunológica probable, posiblemente, el sistema se ahorre millones de pesos y meses de desarrollo silencioso de la enfermedad en los pacientes.

Pero, ¿qué se está haciendo en Colombia para que los tratamientos sean más rápidos y exactos y los costos más llevaderos para el sistema? La respuesta me la dio recientemente el doctor Andrés Cardona, director científico de la Fundación para la Investigación Clínica y Molecular Aplicada del Cáncer, Ficmac (www.ficmac.org). Me explicó que es preciso entender a priori la respuesta probable del sistema inmunológico del paciente a la enfermedad y al tratamiento, que está marcada por su genética. “Los exámenes PDL1 y parte de lo que se hace en Inestabilidad microatelital predicen la respuesta a la Inmunoterapia”, justamente el “cuarto pilar” del tratamiento de cáncer sobre el que los premio Nobel de Medicina de 2018 han generado importantes adelantos.

En la práctica, si un médico quiere tener más certeza sobre la respuesta del sistema inmunológico del paciente a un tratamiento contra el cáncer, puede acudir a estas pruebas de medicina personalizada. Lo bueno para el sistema, es que los tratamientos tienden a ser mucho más efectivos y cortos, lo que se traduce en menores costos. El problema que debemos resolver es que muchos administradores desconocen que existen estas pruebas y que de hecho son aprobadas por el sistema de salud. Si más profesionales de la salud recurrieran a descubrir el componente genético del cáncer de los pacientes, se reducirían de forma significativa los costos del sistema.